La aluminosis es un deterioro del hormigón fabricado con cemento aluminoso, un material que se usó en muchos edificios de viviendas en España, sobre todo en viguetas de forjado, entre las décadas de 1950 y 1970. Con los años, en presencia de humedad y calor, ese hormigón puede perder resistencia y dejar sin protección las armaduras de acero, que se oxidan. En comunidades de Madrid con edificios de esa época, saber reconocer las señales y actuar con un técnico a tiempo evita que un problema localizado se convierta en una obra de urgencia.
Qué es (y qué no es) la aluminosis
- Es una patología del hormigón con cemento aluminoso: el material cambia con el tiempo, se vuelve más poroso y pierde capacidad para proteger el acero que lleva dentro.
- No es sinónimo de que el edificio vaya a caerse. Que un inmueble tenga cemento aluminoso no significa que esté dañado; lo que importa es el estado real de los elementos, y eso solo lo confirma un estudio técnico.
- No es cualquier grieta. Muchas fisuras en techos y paredes tienen otras causas (movimientos, dilataciones, filtraciones). Por eso no conviene autodiagnosticarse.
En qué edificios conviene descartarla
El riesgo se concentra en edificios construidos aproximadamente entre los años 50 y 70, especialmente en forjados de viguetas prefabricadas. Si vuestra comunidad está en un inmueble de esa época y nunca se ha comprobado el tipo de hormigón, merece la pena preguntarlo al técnico en la próxima inspección. La inspección técnica del edificio (ITE) es un buen momento para pedirlo.
Señales de alerta
- Fisuras longitudinales en el techo que siguen la dirección de las viguetas.
- Manchas de óxido o restos marrones en la cara inferior de los forjados.
- Desprendimientos de trozos de hormigón o revestimiento del techo.
- Flechas o deformaciones: techos que se notan combados o puertas que empiezan a rozar.
- Zonas húmedas o calientes en mal estado: bajos comerciales, cocinas, baños, cubiertas y garajes suelen ser los primeros puntos a revisar, porque el agua y el calor aceleran el deterioro.
Ninguna de estas señales confirma por sí sola la aluminosis, pero cualquiera de ellas justifica pedir una revisión técnica sin esperar.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico lo hace un técnico competente (arquitecto, arquitecto técnico o ingeniero). Lo habitual es:
- Revisión visual de forjados en zonas comunes y en las viviendas o locales con síntomas.
- Catas: abrir pequeñas zonas del techo para ver las viguetas.
- Ensayos de laboratorio sobre muestras de hormigón para confirmar si hay cemento aluminoso y en qué estado está.
- Informe con el estado de cada zona, el nivel de riesgo y las medidas recomendadas, incluidas las urgentes si las hay.
Si el informe de inspección ya ha salido desfavorable por la estructura, os puede servir nuestra guía sobre qué hacer con una ITE desfavorable.
Qué soluciones suele haber
- Seguimiento y control: si el hormigón tiene cemento aluminoso pero está en buen estado, puede bastar con revisar periódicamente y evitar humedades.
- Refuerzo de viguetas: añadir elementos (por ejemplo, perfiles metálicos) que asuman la carga de las viguetas afectadas.
- Sustitución de forjado en las zonas más dañadas, cuando el refuerzo no es suficiente.
- Medidas provisionales como apuntalamientos, si el técnico detecta un riesgo inmediato.
La solución concreta depende del informe técnico. Desconfiad de presupuestos que proponen una actuación sin haber hecho antes el diagnóstico.
Qué evita actuar a tiempo
- Que un deterioro localizado se extienda a más viguetas y encarezca la obra.
- Obras de urgencia con apuntalamientos y molestias para los vecinos.
- Riesgos para las personas por desprendimientos.
- Problemas al vender o alquilar viviendas, o con el seguro, por una patología estructural sin resolver.
Cómo organizarlo en la comunidad
- Pedir al administrador que incluya en el orden del día la revisión técnica de forjados.
- Recoger los síntomas de viviendas y locales (fotos, ubicación, fecha) para que el técnico sepa dónde mirar.
- Encargar primero el diagnóstico y después la obra, con el mismo alcance para todos los presupuestos.
- Consultar si hay ayudas a la rehabilitación disponibles; lo explicamos en subvenciones para rehabilitar la comunidad.
- Incorporar el seguimiento de la estructura al plan de mantenimiento preventivo del edificio.
Qué pedir al pedir presupuesto
- Quién firma el diagnóstico y qué ensayos incluye.
- Zonas que se revisan (comunes, viviendas, locales, garaje, cubierta).
- Si el presupuesto de obra se basa en un informe técnico y en qué zonas concretas actúa.
- Plazos, medidas de seguridad y afección a los vecinos durante la obra.
- Garantías, licencias o comunicaciones al ayuntamiento que correspondan.
En Obrados Madrid coordinamos inspecciones técnicas y obras de reforma y rehabilitación para comunidades, con un único interlocutor. Podéis ver todos nuestros servicios o escribirnos desde contacto.
Resumen
La aluminosis afecta a algunos edificios con hormigón de cemento aluminoso, sobre todo de los años 50 a 70. Tener ese material no significa que el edificio esté dañado, pero fisuras en el sentido de las viguetas, manchas de óxido o desprendimientos son motivo para pedir una revisión técnica. Primero diagnóstico con ensayos, después la solución adecuada (seguimiento, refuerzo o sustitución), y siempre dentro del mantenimiento del edificio.


