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Qué determina el precio del mantenimiento
No le vamos a poner una tarifa, porque sería mentira. Le contamos de qué depende el precio y cómo comparar tres presupuestos sin que le den gato por liebre.
Si alguien le dice «desde 4 € por vivienda al mes», le está dando un número que no significa nada. El mismo edificio, con los mismos vecinos, puede costar el doble o la mitad según cuántos días se limpie y según haya conserje o no. El precio no lo marcan las viviendas: lo marca el trabajo que hay que hacer.
Lo que sigue es la lista completa de lo que mueve la cifra, para que pueda hacerse una idea antes de que vayamos a verlo, y para que sepa qué preguntar a quien le pase un presupuesto.
Las cuatro variables que deciden casi todo
- Cuántos portales y cuántas viviendas
No es lo mismo un portal de 40 viviendas que cuatro portales de 10, aunque sumen lo mismo: cuatro portales son cuatro veces el mismo recorrido.
- Cuántos días a la semana se limpia
Es la partida más grande del contrato en casi todas las comunidades. Pasar de dos días a cinco puede duplicar la cuota.
- Si hay conserje, y cuántas horas
Es una nómina, así que manda sobre todo lo demás. Media jornada, jornada completa o compartida con la finca de al lado cambian el presupuesto por completo.
- Si hay garaje, piscina o jardín
Cada uno añade instalaciones, temporada y normativa propia. La piscina, además, solo se paga los meses que está abierta.
Lo que encarece y lo que abarata
Encarece: los edificios sin ascensor de servicio o con acceso difícil a cubierta, los que tienen dos o tres accesos rodados, los que llevan años sin mantenimiento y arrancan con una lista de deficiencias, y los horarios rígidos —si el portal tiene que estar limpio antes de las ocho, el turno vale más—.
Abarata: agrupar áreas en un mismo contrato, porque se comparten desplazamientos y una visita resuelve tres cosas; firmar por un año en vez de por meses sueltos; y tener el edificio al día, que es lo que hace que el mantenimiento sea mantenimiento y no reparación continua.
Lo que no abarata nada, aunque lo parezca, es recortar la revisión de cubierta. Es la partida más pequeña del contrato y la que evita la factura más cara del edificio.
Tres presupuestos que se puedan comparar de verdad
Pida los tres por partidas, no por total. Dos ofertas con la misma cifra final pueden llevar cinco partidas de diferencia, y esas cinco aparecen después como extras.
Y compruebe cuatro cosas en cada uno: la frecuencia de cada tarea escrita en horas o días, si el material y los productos van incluidos, qué pasa con las urgencias fuera de horario, y si hay permanencia. Si alguna de las cuatro no está escrita, no está incluida.
Nuestro presupuesto siempre va por partidas y con la frecuencia al lado, precisamente para que se pueda poner en columna con los otros dos.
La obra no va en la cuota
La cuota mensual cubre mantenimiento: revisar, limpiar, reparar lo pequeño y avisar de lo grande. No cubre obra. Rehabilitar una fachada, rehacer una cubierta, cambiar montantes o subsanar una ITE desfavorable son cifras de derrama y se presupuestan por partidas medidas, aparte y antes de empezar.
Los imprevistos que aparecen al abrir se comunican con precio antes de ejecutarlos, nunca al facturar. Es la única forma de que un presupuesto de obra signifique algo.
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Que le calculemos el precio de su comunidad
Cuando quiera números de verdad, vamos a ver el edificio. De ahí sale una hoja con partidas, no un total redondo.
